Mientras esperamos


por DP

Tales cosas se escribieron hace tiempo en las Escrituras para que nos sirvan de enseñanza. Y las Escrituras nos dan esperanza y ánimo mientras esperamos con paciencia hasta que se cumplan las promesas de Dios. Romanos 15:4 NTV

Un amigo mío, quien recientemente se trasladó a otro país, había estado buscando empleo con el fin de trasladar también a su familia. El estar solo por algún tiempo y el ir de una entrevista de empleo a otra entrevista sin ningún resultado, comenzó a hacer que su inquietud aumentara. No es que él hubiera estado inactivo. Se levantaba temprano todos los días y hacía su parte. Había hecho un plan el cual puso en acción. Contó sus recursos e hizo provisión. Para él, éste era un paso valiente como ninguno que hubiese hecho antes. Verás, su deseo no fue lo que motivó su movida, él estaba seguro de que fue dirigido por el Maestro. Había una promesa, y Dios siempre cumple sus promesas.

Entonces, ¿por qué no había visto ningún resultado? No había ninguna oferta, ningún atisbo de esperanza. Mientras se mantenía fiel y esperaba, los recursos que tenía disponibles se estaban agotando. Había calculado el tiempo hasta donde esos recursos llegarían, y ese tiempo estaba muy cerca. Por otra parte, su esposa le había dicho que ella también estaba “totalmente comprometida,” y fue y renunció a su trabajo, y así se lo comunicó. Dios les había dado una promesa y ella la creía. Uno de esos “días de espera,” tuvimos la oportunidad de charlar temprano en la mañana y tocamos este tema. Habíamos intercambiado algunos comentarios y luego dijo: “Estoy esperando, esperando.” Cierta frustración sobre el proceso se manifestaba en sus comentarios. Le recordé acerca de esta escritura, “…mientras esperamos con paciencia…”

Pablo estaba exhortando a los romanos en cuanto a cómo vivir y cuidar de aquellos que estaban entre ellos. En el capítulo anterior les había dicho cómo debían conducirse y por qué. Al parecer, había algunos entre ellos que habían tenido algunos problemas y, probablemente, su paciencia se estaba agotando cuando se trataba de considerar a sus hermanos y de alentarlos. Entonces  este versículo se presenta en el centro de todas sus instrucciones, resume su enseñanza y sella la verdad sobre el carácter de Dios. Él no puede ser engañado, morir o mentir.

Todo lo que está escrito en las Escrituras está ahí para dar esperanza y aliento mientras esperamos. Mientras esperamos que las promesas de Dios se cumplan en nuestras vidas y en las vidas de quienes nos rodean. Pablo, con este versículo, está afirmando que las promesas de Dios no se dudan o se cuestionan, sino que se esperan. Vivimos sobre promesas no sobre explicaciones. Tal como los romanos tenían problemas, tribulaciones y situaciones, nosotros también tenemos las nuestras, pero ninguna situación será tan tangible como una promesa hecha por Dios.

Entonces, ¿qué le pasó a mi amigo? Sólo un par de días después recibió no una, sino varias ofertas de empleo al mismo tiempo, y su problema ahora era decidir cuál elegir. Al momento de este escrito, su familia viaja a su encuentro, su promesa se cumplió y comienza su nueva jornada.

No te desesperes, no te ansíes, sus promesas son verdaderas y mientras esperamos, debemos profundizar en su palabra que nos llena de esperanza, aliento e instrucción. Fueron escritas para prepararte para tu próxima misión, y el proceso te ayudará a crecer en el hombre y la mujer que Dios quiere que seas. Y todo esto ha de pasar, mientras esperamos.

“RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía”

¡Crecimiento!


por DP

Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente. Lucas 2:52

Jesús había provocado una búsqueda por él después de que José y María lo había dejado en Jerusalén. Tenía sólo 12 años. Pasaron tres días, hasta que finalmente lo encontraron en el templo, donde dijo esas famosas palabras: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” Lucas 2:49. Después de esto nada más se sabe acerca de Jesús hasta que es de 30 años de edad. Dieciocho años de silencio, o donde?

Un amigo muy exitoso y talentoso, que por cierto ha impactado a miles de personas este año, me dijo que estaba en una reunión donde vio a algunos conocidos. Cuando lo saludaron le preguntaron: “¿Qué has estado haciendo? Parece que no hemos oído ni visto nada de ti últimamente. Has estado en silencio”. Mi amigo, muy amablemente respondió: “He estado haciendo un par cosas “, y cambió de tema sabiendo en el fondo que ha estado cumpliendo su propósito y su misión.

Cuando hablamos del asunto, le recordé de los “aparentes” tiempos de silencio en nuestras vidas, y cómo la percepción de quienes nos rodean tratan de desviar y desalentar nuestra visión y nuestra misión. Le pregunté, ¿Sabes lo que sucedió entre los años 2 al 12 y de 12 al 30 de la vida de Jesús? Estos fueron años de silencio. Años en los que sabemos poco o nada acerca de él. En esos años de silencio, Jesús creció.

Podrías estar pasando por momentos difíciles e inexplicables. Puedes estar preguntándote si el problema eres tu. Podría ser, pero también podría ser que durante estos días en silencio o calma, meses e incluso años, Dios te esté ayudando a hacer una cosa; crecer. Cada proceso, cada cambio tiene el potencial de hacernos crecer y dejar que Dios haga cosas grandes y maravillosas en nosotros. Puede que no este claro hoy, pero lo verá en su momento: Estás en crecimiento.

Tal vez podamos ver estos momentos como perdidos, porque no hay exposición o movimiento. Pero si apreciamos estos años y esperamos con atención, vamos a crecer a nuestro mayor potencial y vamos a descubrir la obra de Dios en nosotros. Estaremos preparados para nuestra tarea. Porque el trabajo de Dios es hecho a mano, nunca en producción en masa.

Así que recuerda, cuando se presente el desaliento o la duda, susúrrate a ti mismo, “no es estancamiento es crecimiento!”.

“RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía”

¿Te conocerá Él?


por Daniel E. Maldonado

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí;…Mateo 7:22-23

¿Como te sentirías  si después de trabajar toda una vida en la misma compañía y con las mismas personas, un día te dijeran, ¿quién eres tú? O si llamaras a tu padres y ellos te dijeran, lo siento pero no se quién eres. ¿Será posible? Más aún, ¿puede alguien vivir su vida entera promoviendo, avanzando e incluso siendo un embajador de las Buenas Nuevas y Él no conocerte?

Es una pregunta provocadora. También muestra lo que está implicado en el verso, ¿Realmente lo conozco a Él? Verás, podemos ser campeones de una causa y estar inmersos en numerosas actividades sin darnos cuenta que lo que realmente importa es nuestra relación con Él. No es cuán grandes cosas puedo hacer para Él, sino cuan grandes cosas está haciendo Él en mí. Literalmente se estremece mi comprensión acerca de mi vida y propósito el pensar que Él no me conozca. Y me hago la pregunta, ¿Me conocerá Él? ¿Entiendo realmente Su propósito en mi vida? ¿Realmente lo conozco como reclamo conocerlo?

Dios ciertamente sabe quienes somos. Nos conoce desde el principio del tiempo y nos ama. Tanto así que orquestó este plan de salvación para que le conociéramos.(Juan 3:16) Pero muchos de nosotros vivimos como que el hacer es más importante que el ser. Nos enfrascamos con las responsabilidades de la vida y nos olvidamos pausar, para llegar a conocerlo a Él y ser como Él.

Espero ese día cuando me postre delante de Él, y a sus pies ponga mi corona. Ese día, ese maravilloso día, anhelo oír su voz diciendo, …“Bien buen siervo y fiel”… (Mateo 25:21). Búscale en la mañana, procura conocerlo. Él tiene un plan maravilloso para tu vida.

Así es que, ¿Te conocerá Él?