Sigue caminando, paso a paso


“Por lo tanto, dile al pueblo de Israel: “Yo soy el SEÑOR. Te libertaré de la opresión que sufres y te rescataré de tu esclavitud en Egipto. Te redimiré con mi brazo poderoso y con grandes actos de juicio. Te tomaré como pueblo mío y seré tu Dios. Entonces sabrás que yo soy el SEÑOR tu Dios, quien te ha librado de la opresión de Egipto. Te llevaré a la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob; te la daré a ti como tu posesión exclusiva. ¡Yo soy el SEÑOR!”. Éxodo 6:6-8

¿Qué estarían pensando y sintiendo? Uno puede imaginarse que, mientras caminaban fuera de las calles de Egipto, una mezcla de emociones corría por sus cabezas, en sus corazones y en sus almas. Esto marcaba el fin de la esclavitud, del peligro y del trabajo duro y castigador. Sus ojos no podían creer que estaban dejando la tierra de Egipto, con tesoros que nunca soñaron, y mudándose a una tierra nunca vista. ¿Era real? ¿Podría ser esto posible? ¿Estaban haciendo lo correcto? Esto era nuevo para ellos. Ellos sólo habían experimentado la esclavitud y las penurias, ya que todos habían nacido en ella. Hacer ladrillos con paja y barro era la tarea tuvieron que padecer hasta este día, todos los días, así que cualquier cosa aparte de eso, era algo nuevo.

Pero a pesar de sus emociones, temores y dudas, ellos siguieron caminando. El sueño era mayor que el temor. Con cada paso que dieron hacían las pirámides imponentes más pequeñas y la esperanza en sus corazones por la libertad cada vez más grande. La promesa de Dios estaba siendo desplegada delante de sus ojos, Él les estaba redimiendo con un brazo poderoso y con grandes juicios. Y así siguieron caminando en la tierra que Dios le había prometido. Una tierra que no habían visto, pero Dios había prometido. Y ellos sabían que la promesa era cierta.

Podrías estar sintiendo lo mismo que los hijos de Israel sintieron. Tu alma rebosa de esperanza, una tierra nueva vendrá pronto a la vista. Algo anhelado por muchos años y oscurecido por lo común de la vida. Rechazado por las trivialidades de la vida cotidiana, pero hoy, es el día. El día en que saldrás de la cárcel que has hecho con tus propios pensamientos. Es el día en el que has de ser libre y caminar justo frente a los que te han oprimido por muchos años. Tu sendero puede ser desconocido, pero estará libre de paja y arcilla. Estará llena de nuevas experiencias, provisión, y dirección. Un lugar que te liberará del cautiverio, un lugar que abrirá aún más tu mente y tus dones. Un lugar donde el bien y la misericordia te seguirán. Un lugar que te cambiará y, a su vez, tu cambiaras el mundo.

Muchas emociones pueden estar corriendo dentro de ti. Y es posible que dudes en dar el siguiente paso, son muchas variables desconocidas y muchos resultados inciertos. Pero, ¿cuál es la alternativa? ¿El no hacer nada? Estar paralizado por el miedo inminente de una amenaza que puede ni siquiera es real? No hay ninguna garantía de lo que puedas enfrentar y es posible que estés entrando en un reto más grande, pero por una recompensa aún mayor. No más paja ni ladrillos, sino una promesa de una vida nueva. Una tierra que fluye leche y miel. Un lugar abundante.

Sigue caminando, paso a paso.

“RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía”

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© Copyright Danny Maldonado, 2011

Las citas bíblicas son tomadas de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, derechos de autor © 1996, 2004, 2007 por Tyndale House Foundation. Usado con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., Carol Stream, Illinois 60188. Todos los derechos reservados.

Deja el Arroyo


por DP

“Vete a vivir a la aldea de Sarepta, que está cerca de la ciudad de Sidón. Yo le he ordenado a una viuda de allí que te alimente” – 1 Reyes 17:9

Elías hasta ahora un desconocido, sin recomendaciones, sin trasfondo histórico, sin cualidades físicas o dinámicas, confronta al rey Acab y le dice que no llovería hasta que él lo dijera. Inmediatamente se fue junto al arroyo de Querit como le ordenó Dios mismo. Allí lo sustentó mucho tiempo dándole agua del arroyo y enviando cuervos con pan y carne para que comiera todos los días. Una escena de provisión sobrenatural. Pero al no haber lluvia, el arroyo comenzó a secarse. Elías hasta ese momento, estaba en un lugar seguro, con provisión y con tranquilidad. Más aún, Dios mismo le había ordenado que fuera al arroyo. ¿Entonces como podía explicarse que el arroyo se estaba secando? ¿Como podía estar en un lugar sin sustento? ¿Como salir de allí, si el rey lo estaba buscando para matarle?

Querit significa tumbar o cerrar. No es un lugar permanente. La huida de Elías para esconderse en el arroyo no significa que le temía a Acab o que dudara de que Dios podía protegerlo. Dios envía a Elias a un lugar específico. Lo mismo hace con nosotros. En el momento no sabemos porqué pero puede que Dios demande de nosotros una obediencia total aunque no pareciera tener sentido. La bendición de Elías estaba al otro lado de su obediencia. A veces Dios provee en las formas más inesperadas y sorpresivas. Para Elías los cuervos eran considerados inmundos y símbolos de muerte, sin embargo estos le traerían la provisión diaria. Lo que simboliza muerte, Dios lo usa para darle vida. Dios nos provee la vida cuando nos rodea la muerte.

Es fácil obedecer y esperar en Dios cuando las cosas son razonables, pero cuando se nos pide hacer algo en contra nuestras tradiciones, nos vemos encarados con un gran signo de interrogación. ¿Por qué no mejor mandarlo a otro lugar donde no hubiera sequía? ¿Por qué tenía que sufrir las mismas incomodidades que los que no amaban a Dios? ¿Por qué no lo mandaba Dios ante el rey de nuevo para retar al dios Baal?

Cuando el arroyo quedó totalmente seco, Dios mismo lo mandó a presentarse ante una viuda en Sarepta de Sidón para pedirle sustento. Nuevamente, Elías se vio forzado a ser paciente. Él sabía que las viudas eran las primeras en morir de hambre durante una sequía prolongada. Pero sin cuestionar a Dios, obedeció incondicionalmente.

¿Porque quedarte en el arroyo si a donde vas, Dios enviará la lluvia? Mas aún, serás el instrumento que Dios usará para provocar que llueva sobre tu situación. ¿Porqué quedarte quejándote y lamentándote de que el arroyo se secó cuando Dios te ha ordenado a que te muevas porque ya hizo provisión para ti? Recuerda que el arroyo no es tu provisión, Dios es tu provisión.

Elías se movió de lugar en lugar por orden de divina. Dios te está instando a la acción en todas las áreas. Si Él te envía de lugar en lugar es porque Él es verbo, Él es acción. Las cosas que Dios provee no son un fin en sí mismos, ni suficientes para depender totalmente de ellas, sino que son un medio para lograr el objetivo de aumentar nuestra dependencia de Dios todos los días.  Cuando dejemos el arroyo experimentaremos lo siguiente:

  • Su Promesa – Descubrirás que Dios siempre hace lo que promete.
  • Su Provisión – Suple tu necesidad. No he visto justo desamparado ni su simiente que mendigue pan.
  • Su Providencia – Cuida y prepara de antemano. Cuando llegas al lugar que Dios te envía, verás que ya ha mandado a que te sirvan. Ya ha coordinado los detalles. Dios no se sujeta al tiempo ni al espacio.Su Poder – Verás su expresión sobrenatural en tu vida.
  • Su Protección – Cuidará de ti, dirigiendo a cada lugar sin permitir que nada te haga daño.
  • Su Privilegio – El favor de Dios nunca es justo. El Favor de Dios sobre tu vida será palpable, y hará que los demás se rasquen la cabeza, tratando de entender porqué tú y no ellos.

Te hago la pregunta nuevamente ¿Porque quedarte en el arroyo si a donde vas, Dios enviará la lluvia? ¿Porque te preocupas por tu futuro, si Él ha prometido que aunque el arroyo esté seco, ya se escucha el caer de la lluvia? Dios ha de llover sobre ti, sobre los tuyos y sobre tu situación. Dejar el arroyo significa diferentes cosas para cada uno de nosotros. Para algunos una relación que no tiene futuro, para otros un trabajo, para otros un país. Pero si el obedecer la voz de Dios para tu vida significa caminar en fe, estás en buen camino. Toda solución requiere un acto de fe y la fe es el paso necesario entre la promesa y la confianza absoluta. Todo acto de fe produce milagros. Así como Dios usó a un “no conocido”, también puede y quiere usar a cualquier persona que, como Elías, se propone servirlo incondicionalmente. Tanto a ti como a mi, Dios se place en usarnos para su gloria.  Así es que te pregunto, ¿Dejarás el Arroyo?

Dios nos dice hoy: Deja el arroyo.

“RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía”

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© Copyright DP, 2010

Las citas bíblicas son tomadas de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, derechos de autor © 1996, 2004, 2007 por Tyndale House Foundation. Usado con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., Carol Stream, Illinois 60188. Todos los derechos reservados.

…porque una lluvia grande se oye.


por DP

Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. 1 Reyes 18:41

¿Cómo es que Elías oyó el sonido de una lluvia abundante? Cielos despejados, sin nubes, sin señales, sin lluvia. ¿Estaba fuera de sí? No, pero Elías tenía la previsión de la lluvia que habría de venir.

Elías conocía la temporada en que estaba. Cuando estas conectado con Dios, buscas su presencia y permaneces obediente, tendrás la revelación de las temporadas. No las estaciones del año natural, sino de las espirituales. Sabrás cuándo salir y cuándo permanecer en tu lugar, cuándo hablar y cuándo callar, cuando a caminar y cuándo estar quieto. Independientemente de lo que todo el mundo ve, hace y dice tendrás una revelación de la temporada para tu vida y lo que debes hacer. Escuchará la voz que dice, ¡oye el sonido de la lluvia!

¿Lluvia? nos preguntamos, ¿en medio de esta tribulación?, ¿Lluvia? cuando mi cónyuge se ha ido?; ¿Lluvia? ¿cuando mis finanzas son un desastre?; ¿Lluvia? ¿cuando he llegado al final de mis recursos?; ¿Lluvia? ¿cuando no tengo dirección en mi vida?; Sí, el sonido de abundante llvia. Vendrá sin avisar, y cuando llegue caerá hasta sobreabundar. Hay tiempos en nuestras vidas que se caracterizan por la sequía. La falta de sentido y el deseo de mejores y brillantes días. No vemos que nada ocurre. Nuestra humanidad comienza a enseñorearse de nuestro espíritu para convencerlo de que estando todo tan seco, definitivamente se pondrá peor. Es una batalla entre lo que vemos y lo que no podemos ver. Es confuso, y nuestras emociones tratan de controlar nuestros pensamientos.

Pero Dios derramará lluvia sobre tu salud, sobre tus hijos, sobre tu tribulación, sobre tus relaciones, sobre tu trabajo, sobre tus finanzas, y cuando ocurra será como una inundación. Tendrás que correr, así que prepárate para Su lluvia.

¡Así es que, sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye!

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© Copyright DP, 2007

Dios abrirá tus ojos


por DP

Entonces Dios le abrió los ojos y vio un pozo de agua. Y ella fue y llenó el odre de agua y dio de beber al muchacho. Génesis 21:19

La historia se desarrolla en un momento de incertidumbre para una madre y su hijo. Agar dio a luz a Ismael el primer hijo de Abraham cuando aún Sara no podía, según lo había sugerido Sara misma. Las cosas cambiaron una vez que Isaac nació. Sara vio a Ismael burlándose de Isaac y no le gustó en lo absoluto. Sara le dijo a Abraham que los expulsara.

Así que Agar fue al desierto de Beerseba y vagó, sólo con pan, un odre de agua y su hijo (v.14). Pronto el odre del agua se utilizó por completo y colocó al niño bajo unos arbustos para dejarlo morir. Desde una distancia corta se quedó a mirar. Estaba segura de que este era el final, pero ella no podía ver cuando su hijo muriera.

Pero entonces, sucedió algo inesperado. La Escritura dice que Dios escuchó la voz del niño y el ángel de Dios le habló directamente y le preguntó: “¿Qué tienes, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.” (V. 17) “El ángel de Dios le dijo que recogiera a su hijo porque el Señor haría de él una gran nación. Entonces algo asombrosa ocurrió en ella. Sus ojos se abrieron.

¿Alguna vez has estado en una situación en la que se han agotado todos los recursos a tu “disposición”? ¿Has pensado que es el fin? ¿Tu situación actual te dice, no hay esperanza, no hay salida? ¿Has sentido que tu creatividad y tu sentido de la orientación se han ido? ¿Te sientes que estás dando vueltas y vueltas a la espera de ese momento venir? Sí, podríamos estar rodeados de conflictos reales, puede ser que falte la creatividad, puedes estar bajo una carga financiera y en encima de ello, estés usando todos los recursos disponibles, empujándote cada vez más a un estado de ánimo en el que no puedes ver la mano de a Dios en tu vida. Pero si te rindes, dejarás que tu situación defina quién eres y el cual será el destino de aquellos que dependen de ti. Sólo ves lo que está delante de ti y eso es lo que determina tus pasos.

Dios te está diciendo hoy, voy a abrir tus ojos, para que puedas ver que hay un pozo de agua a tu alrededor que ha de satisfacer tu sed. Siempre ha estado ahí. Yo estoy presente, estoy aquí, sólo clama a mí desde donde estás, y tu visión volverá, tu creatividad se elevará y te haré una gran nación, te dice el Señor hoy. Todo el mundo se sorprenderá de lo que será de ti. Ahí mismo donde estás, en medio de tu situación, incluso cuando otros te han echado y te han dejado a morir en el desierto, Dios abrirá tus ojos.

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© Copyright DP, 2006

Ahora lo verás


por DP

El Señor le respondió a Moisés: “¿Acaso el poder del Señor es limitado? ¡Pues ahora verás si te cumplo o no mi palabra!” – Números 11:23

Moisés tenía personas quejándose, muchas personas. Dios había provisto día tras día al pueblo de Israel mientras estaban en el desierto, pero ahora querían comer carne. Ellos añoraban los manjares que tuvieron en Egipto. Dijeron: Pero ahora, tenemos reseca la garganta; ¡y no vemos nada que no sea este maná! (v 6). No agradecían la provisión que Dios les daba la cual tenían frente a ellos, ¡ante sus propios ojos! Las quejas se propagaron entre la gente como pólvora. La Escritura dice que Moisés oyó a la gente llorar a la puerta de sus tiendas. (v 10). La situación era tan intensa que incluso Moisés le cuestionó a Dios. Y su respuesta: Comerán carne por un mes entero”.

¿Cuán intenso es tu día? ¿Es tan intenso que te frustras y le cuestionas a Dios su propósito para tu vida, le cuestionas su poder? Si estás atravesando un desierto, es fácil desalentarse, lo sé pues he estado ahí. Puede ser que incluso cuestionemos o dudemos la misma cosa que afirmamos el día anterior.

Dios provee a diario para todas nuestras necesidades y a veces no nos damos cuenta. Nos descuidamos al no reconocer el milagro que Él está haciendo ahora en nuestras vidas, aún viéndolo delante de nuestros propios ojos. Confía en su Palabra, busca su rostro. Su brazo no se ha acortado, su poder es fuerte. Él es Dios Proveedor, el Dios que es más que suficiente, El Principio y el Fin, el YO SOY.

El sol todavía brilla sobre nosotros a 186,000 (mil) millas por segundo, desde el día que Él dijo, “hágase la luz”. Así es que no te desalientes, prosigue adelante, mira hacia arriba y verás que lo que Él dijo, sucederá. Las codornices vinieron volando hacia ellos y fueron alimentados y saciados. Tu bendición, tu liberación, vendrá a ti. Tu Dios, mi Dios, no se ha hecho débil. Su brazo no se ha acortado! Así es que hoy, abre los ojos porque ahora, lo verás!

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© Copyright DP, 2011

Agua en el valle


por DP

“…pues aunque no vean viento ni lluvia —dice el Señor—, este valle se llenará de agua, de modo que podrán beber ustedes y todos sus animales.” 2 Reyes 3:17 NVI

Tres reyes hicieron un pacto para luchar contra de los Moabitas. Tuvieron que cruzar un desierto, y después de siete días de caminar, se encontraron sin agua. ¿Puedes imaginarte? ¿Un enorme ejercito en el desierto sin agua? Innecesario decir, clamaron por una respuesta, y los mismos reyes fueron a ver al profeta Eliseo. ¡La respuesta que recibieron fue extraordinaria!

Cuantas veces estamos en las situaciones que son similares al desierto, y cuándo pensamos que las cosas no pueden ir peor, se ponen peor! ¿Negamos nuestras creencias, nuestro Padre, nuestro Señor? ¿Enfocamos desesperadamente nuestra atención a la carencia de recursos, de ideas, de la salud, o aún de amigos? En el verso 18 dice, “y esto es poca cosa para el Señor.”

¿Por qué miras tus circunstancias? ¿No comprendes que esto es algo fácil ante sus ojos? ¿No puedes ver que sirves a un Dios Todopoderoso? Él desea hacer cosas extraordinarias en ti y a través de ti, de modo que tu dependencia en Él crezca más y más fuerte.

Verás su asombroso rescate, cuando lo adores, actúes en obediencia, y le des tu ofrenda personal. Te darás cuenta que esto es cosa ligera para Dios y así verás, Agua en el valle.

¡RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía!

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© Copyright DP, 2006