Darle color al mundo


por DP

Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Mateo 5:14, NVI

La maestra de escuela bíblica le preguntó a mi hija, “¿Cuál crees es el propósito por el cual Dios te puso aquí en la tierra?” Ella respondió, “Creo que estoy aquí para darle color al mundo. Veo al mundo como negro y opaco y estoy aquí para darle color.” Ella se refería a su pasión por la pintura. Un regalo dado por Dios que la hace crear de la nada escenas y dibujos y muchos otros temas que pone en papel y les da color. Algunas veces nos deja notas tales como, “Te amo,” “no te rindas.” Tiene un espíritu alentador y un corazón lleno de color.

Jesús dijo lo mismo. Este mundo está lleno de su arte. Fue creado por el Dios que todo lo llena de color, para darle color a nuestras vidas.

¿Alguna vez te has preguntado por qué estás aquí? Esta pregunta sencilla en los ojos de una niña tiene una simple pero profunda respuesta. Todos tenemos un lienzo para darle color. Nuestro lienzo podría ser nuestro empleo, nuestros hijos, nuestra comunidad, nuestra propia vida. Dios te ha dado tu vida para un propósito.

Permanece la pregunta, ¿cómo le vas a dar color? Tal vez en este momento no te sientes capaz o aun digno/a de hacerlo, pero sí puedes. No por tus propios esfuerzos, sino por lo que Jesús mismo hizo ya. Cuando entendemos el mensaje de la cruz, abrimos nuestras vidas a Él. Él limpia y crea un nuevo lienzo donde Él pueda comenzar a pintar y darle color a un nuevo escenario. Cuando Él dijo en la cruz, “consumado es,” se refería a que te ha hecho nuevo/a, te he otorgado perdón, vida, propósito y color. Y no importa dónde hayas estado o qué hayas hecho, ni siquiera tus circunstancias, cuando rindes tu vida a Él, Él le dará color a tu mundo, y el panorama será hermoso.

Cuando rendimos nuestra vida sin color a Él, nos convertimos en luz, y la luz expone todo. Expondrá el maravilloso colorido que Dios te ha dado, lo que previamente estaba oculto por el pecado, y más importante aún, te dará propósito. Tal como expresó mi hija, tú y yo estamos en este mundo para darle color, el color de Dios. Te conviertes en una persona con una misión: mostrarle a otros los colores de Dios en sus vidas.

Muchos piensan que sus vidas son oscuras y opacas, y piensan que no hay color o arte de Dios en sus vidas. Así es que, ve, toma tus pinceles, agarra tu lienzo y dale color al mundo.

“RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía”

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© Copyright DP, 2010

¿Qué está escrito en tu cayado?


por DP

Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo. 1 Samuel 17:40

Te has preguntado alguna vez por qué David llevó su cayado con él a la lucha contra Goliat. ¿Por qué tuvo necesidad de llevar un palo, cuando iba a utilizar la honda y las piedras? O ¿Era que quería mantener sus opciones abiertas? Alguien podría decir  que él haya pensado “si las piedras no funcionan, utilizaré el cayado”. 

Es mi entendimiento que el cayado era no sólo un palo para caminar, sino que también se utilizaba como recordatorio de todas las maravillas y bendiciones de Dios. Verás, si no había otro lugar para escribir, se tallaba en el cayado. Puedo imaginarme que David pudo haber tallado en su cayado el día en que mató al león, el día en que mató al oso mientras que cuidaba el rebaño. Así es que, David fue corriendo hacia el gigante, con todas las liberaciones de Dios escritas en su cayado y equipado con todas las bendiciones pasadas de Dios como recordatorio de su poder y liberación en ese día.

Hay mucho poder en nuestros pensamientos, así que toma tiempo para escribir las bendiciones de Dios en tu vida. Talla tu corazón con la Palabra del Señor y cuando venga el gigante amenazador, recordarás lo que Él ha hecho en el pasado y dirás “Tu vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos. El Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. El Señor te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza,” (vv 45-46) . No traigas a tu memoria los fracasos. Si Él proveyó en el pasado, Él continuará haciéndolo hoy. Si Él te sanó en el pasado, Él puede hacerlo ciertamente en el presente y en el futuro.

¡Toma tu cayado, toma tus piedras, alista tu honda, y corre hacia el gigante! Gran liberación aguarda a los que recuerdan sus bendiciones. Te pregunto entonces:¿Que esta escrito en tu cayado?

¡RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía!

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© Copyright DP, 2006

Una tarea pequeña pero una gran historia


por DP

“Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?” Juan 6:9

¿Qué estas llamado a hacer? ¿Tiene que ser algo grande? A veces ignoramos que nuestro llamado es hacer cosas pequeñas. Al igual que el niño que fue llamado a llevar cinco panes de cebada y dos peces pequeños a una multitud de 5,000. ¿Cómo comenzó su día? ¿Qué lo impulsó a llevar los panes y los peces? ¿Era éste el resultado de un día normal de pesca? ¿o cambió ese día un par de peces para tener un poco de pan? No sabemos, todo lo que podemos hacer es especular. Pero ese día, de forma inequívoca empezó como un día normal, y con seguridad muchos vieron este niño durante el día, y en ese tiempo, las mujeres y los niños no se consideraban como iguales a los hombres. Durante el día pudo haber pasado que le gritaran e incluso empujaran. Quién sabe, probablemente comenzó el día con muchos más peces y panes y lo pudieron haber privado de algunos. ¿O pudo haberse incluso enfadado porque tenía que hacer esta tarea en vez de jugar con sus amigos? El hecho es que él estaba a cargo de esta tarea.

Y a su corta edad, llevaría a cabo el propósito al que fue llamado a hacer en este mundo. Su acto de llevar los peces y los panes, no sólo alimentó una multitud de 5,000 hombres, que de hecho, era más grande si contamos a los niños y a las mujeres. Pero fue el catalizador de las buenas noticias de que este hombre llamado Jesús, cambiaría la historia de la humanidad que se propagaría a las ciudades vecinas. Su carga se había multiplicado y alimentó a una multitud que nunca pensó posible. Su vida nunca sería la misma.

Historias como la de Ester, una huérfana que se convirtió en una reina. O Saúl, que fue a buscar burros y regresó como un rey. David fue a alimentar a sus hermanos y mató a un gigante. Rahab, una ramera, salvó a dos espías y se convirtió en parte de la genealogía de Jesús. La muchacha que dijo a Naamán que buscara al profeta que podría curar su lepra, o el capitán del establo que se encargó de que nadie montara el pollino y no sabía porqué. El mismo pollino que Jesús usaría para hacer su entrada triunfal a Jerusalén. O los cuatro hombres que llevaron a un amigo a través del techo para que pudiera ser sanado. Al igual que cuatro hombres que transformaron basura en pulseras que traerán esperanza y crearán empleos en Haití. Estas representan pequeñas tareas pero son parte de una gran historia.

Al igual que ellos es nuestra vida. Deseamos hacer lo que consideramos son las tareas grandes. Queremos liderar, enseñar, predicar, adiestrar, conquistar y vencer. No nos gusta limpiar, llevar, consolar, pintar o incluso escuchar. Creemos que estas no son tareas que han de cumplir nuestro propósito. Y tal vez no lo harán. Pero ¿y si esa tarea pequeña es precisamente la que Dios usará para transformar, no sólo tu vida, sino la de millones? ¿Y si hacer reír a alguien con tu comedia se sanan sus heridas y cambia su destino? ¿O si el ayudar a alguien a retirarse con dignidad tendrá un impacto mayor de lo que piensa? ¿Qué tal si la creación de espacios confortables que llamas casa, será el entorno que va a ser necesario para sanar familias y reparar ciudades? ¿Qué tal si mediante la enseñanza de los más desfavorecidos, estás cambiando una nación, siendo mentor del próximos Martin Luther King, Billy Graham o la Madre Teresa?

La lista podría seguir y seguir. Pero el punto es que, no importa si lo que llevas son sólo dos pequeños peces y cinco panes de cebada; nunco desprecies los pequeños comienzos, lo que podría parecer una tarea pequeña, será parte de una gran historia.

“RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía”