…porque una lluvia grande se oye.


por DP

Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. 1 Reyes 18:41

¿Cómo es que Elías oyó el sonido de una lluvia abundante? Cielos despejados, sin nubes, sin señales, sin lluvia. ¿Estaba fuera de sí? No, pero Elías tenía la previsión de la lluvia que habría de venir.

Elías conocía la temporada en que estaba. Cuando estas conectado con Dios, buscas su presencia y permaneces obediente, tendrás la revelación de las temporadas. No las estaciones del año natural, sino de las espirituales. Sabrás cuándo salir y cuándo permanecer en tu lugar, cuándo hablar y cuándo callar, cuando a caminar y cuándo estar quieto. Independientemente de lo que todo el mundo ve, hace y dice tendrás una revelación de la temporada para tu vida y lo que debes hacer. Escuchará la voz que dice, ¡oye el sonido de la lluvia!

¿Lluvia? nos preguntamos, ¿en medio de esta tribulación?, ¿Lluvia? cuando mi cónyuge se ha ido?; ¿Lluvia? ¿cuando mis finanzas son un desastre?; ¿Lluvia? ¿cuando he llegado al final de mis recursos?; ¿Lluvia? ¿cuando no tengo dirección en mi vida?; Sí, el sonido de abundante llvia. Vendrá sin avisar, y cuando llegue caerá hasta sobreabundar. Hay tiempos en nuestras vidas que se caracterizan por la sequía. La falta de sentido y el deseo de mejores y brillantes días. No vemos que nada ocurre. Nuestra humanidad comienza a enseñorearse de nuestro espíritu para convencerlo de que estando todo tan seco, definitivamente se pondrá peor. Es una batalla entre lo que vemos y lo que no podemos ver. Es confuso, y nuestras emociones tratan de controlar nuestros pensamientos.

Pero Dios derramará lluvia sobre tu salud, sobre tus hijos, sobre tu tribulación, sobre tus relaciones, sobre tu trabajo, sobre tus finanzas, y cuando ocurra será como una inundación. Tendrás que correr, así que prepárate para Su lluvia.

¡Así es que, sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye!

“RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía”

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© Copyright DP, 2007

Restaurarte a la vida otra vez


por DP

Me has hecho pasar por muchos infortunios, pero volverás a darme vida; de las profundidades de la tierra volverás a levantarme. Acrecentarás mi honor y volverás a consolarme. Salmos 70:20-21

El salmista, consciente de que estaba envejeciendo y de que su fortaleza le estaba fallando, le pide a Dios que camine con él al entrar en este período de su vida. Sus experiencias anteriores le dicen que Dios ha de seguir siendo fiel. El salmista reconoce el lugar y las circunstancias en las que se encuentra al momento. No le reprocha o le reclama nada de Dios, sino que en este momento de desesperación y de soledad aparente dice que ha de alabar a Dios más y más (v. 14), a pesar de su difícil situación. Su declaración es profunda, ya que recuerda lo que Dios hizo por él en el pasado, y afirma que hará lo mismo hoy y en el futuro. A pesar de todo, su fuerza lo mueve a decir que no importa las dificultades, el busca la restauración de su estado actual de humillación y continuará hablando de la justicia del Señor, su poder salvador, sus hazañas y dirá a todos que sólo Dios es justo. ¡Wow, que declaración poderosa!

Puede que hoy estés en una situación extrema. Ésta pudo haber llegado de manera inesperada o tal vez la provocaron tus propios actos. Todas las circunstancias que te rodean se estremecen, caen y son inestables. Has estado cuestionando todo lo que crees, incluso tu fe. El momento es tan duro que tu visión es borrosa. Tu fe, tu matrimonio, tu salud, tu trabajo, tus amigos, tu país; todo ha sido sacudido y estremecido. ¿Qué debo hacer? ¿En qué debo creer? ¿A quién debo creer? El estar en un lugar vulnerable, el escritor recordó la grandeza del poder del Señor, sus obras y su justicia. Pero hizo algo más, algo poco convencional para la mente humana. Él alabó a Dios.

Hay algo especial cuando alabas a Dios, especialmente en los momentos difíciles. Tu alabanza trae de vuelta al corazón todo lo que Él ha hecho en tu vida. Encenderá la chispa de una llama que reavivará tu esperanza y traerá consuelo a tu alma. Dios está obrando a tu favor, nunca lo dudes. Las dificultades son parte de la vida, pero pueden ser usadas para prepararte para una asignación mayor. A menudo, Dios usa nuestras heridas para mostrar su gloria y para convertiste en aquello para lo que fuiste creado.

¿Quién puede compararse a Dios? Él ha hecho cosas maravillosas. Confía en él, Él nunca ha perdido una batalla, Él nunca ha dejado de amarte. El honor que verás será mayor, alcanzarás un nuevo nivel, y verás que Él ha de restaurarte a la vida, otra vez.

“RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía”

Del desierto a la cima


por DP

…y caminó todo un día por el desierto. Llegó adonde había un arbusto, y se sentó a su sombra con ganas de morirse. «¡Estoy harto, Señor! —protestó—. Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados. 1 Reyes 19:4

El profeta Elías acababa de presenciar uno de los milagros y de las victorias más reconocidas en la historia bíblica. Demostró ante todo el pueblo de Israel que Baal era un dios falso y por mandato del Señor había derrotado a 450 falsos profetas a filo de espada. Acab, rey de Israel, tenía un esposa llamada Jezabel, a la que le contó de este suceso. Jezabel enfurecida envió un mensajero a Elías para decirle que al día siguiente lo mataría como había hecho él a los profetas, y si no lo hacía, que sus dioses la castigaran sin piedad. Elías al escuchar esto, tuvo temor y huyó. Dice la historia que se sentó bajo un arbusto y protestó.

Es muy interesante que luego de una victoria tan grande, este profeta que acababa de demostrar que el único y verdadero Dios era el Dios de Israel y que incluso había derrotado a 450 hombres, huyera por un simple mensaje. No estoy minimizando la gravedad del mensaje, sino el contexto mismo del mensaje y de la reacción de Elías al mismo. Elías salía de una victoria sin precedentes y de demostrar que los dioses a los cuales Jezabel se refería no tenían poder ni existían. De hecho, la acción misma de Jezabel demostraba que le temía al profeta, porque no envió soldados, sino simplemente un mensajero para llevar un mensaje vacío y sin sustancia. No empece a esta realidad, Elías tuvo temor y huyó rumbo al desierto quejándose y deseando morirse.

Cuantas veces nos sucede esto a nosotros. Acabando de tener una gran victoria, nos amedrentamos por simples palabras que no tienen fundamento. Comenzamos a huir hacia lugares desérticos, sin rumbo, deseando que nuestra vida sea otra, deseando en ocasiones morir porque no podemos comprender por qué estamos en el lugar o la situación en la que nos encontramos. Parece no tener explicación. En vez de celebrar, nos deprimimos. Y todo por una palabra sin fundamento.

Mi intención no es el simplificar la condición de depresión y mucho menos ignorar que existen profesionales que te pueden ayudar, sino el hacerte entender que Dios está atento a tu vida y que desea restaurarte. No escuches voces vacías, no te muevas por temor, son palabras que no tienen fundamento. Confía, el Dios Todopoderoso está presto a socorrerte. Dios nunca respondió a las aseveraciones negativas de Elías, nunca respondió a aquellas palabras que Elías usaba para degradarse, para hacerse menos de lo que era. Dios no valida nuestras palabras de derrota, pero sí nos entiende y nos ama. Elías recibió sustento a través de un ángel que le servía en el momento difícil, y la instrucción de Dios para él fue, “levántate y come, que largo camino te resta.” Se sustentó con la provisión que Él mismo le había enviado, y esto le dio fuerzas para caminar 40 días hasta llegar a la cima del monte.

Cierra tus oídos a palabras de derrota, huecas y vacías. Largo camino te resta por andar, este no es el final y mucho menos tu destino. Tus circunstancias no te definen. Lo que otros dicen de ti, no te dan identidad. Las palabras de temor no te dirigen. Hay ángeles que te sirven en medio de tu circunstancia. Fuiste creado para grandeza, para las alturas y con un propósito maravilloso. Así es que, susténtate con su Palabra, camina y vence.

Tu vida dará un nuevo giro y verás que irás del desierto a la cima. ¡Nos vemos en la cima!

“RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía”