Saber lo que tienes


“Es algo peligroso el preguntar por qué a otro le ha sido dado más. Es una lección de humildad e incluso saludable, el preguntar por qué se nos ha dado tanto.” – Condoleezza Rice

Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: “Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.”

“RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía”

No sustituciones


Mientras conversaba con un amigo, la conversación giró rápidamente a eventos corrientes en su vida. Y una pregunta surgió. Una pregunta honesta. “¿Cómo tu manejas cuando lo que ves no se alinea con lo que crees?” Lo que realmente él estaba preguntando era en la línea de: “¿Has estado alguna vez en esta situación? ¿Es incluso “cristiano” el sentirse de esta manera? ¿Estoy haciendo algo mal? ¿Es esto incluso real? ¿Está correcto el que me sienta de esa manera? Yo se que te has hecho estas preguntas muchas veces.

Esto indudablemente me hace pensar en dos conceptos importantes: carácter y convicción. Por 30 años, he tratado de vivir una vida que refleje mis convicciones; mi carácter ha seguido el curso. Y momento tras momento, evento tras evento, he sido siempre probado en mi carácter y en mis convicciones. Al igual como mi amigo cuestionó sus circunstancias, yo también lo he hecho. Es un tema de todos los días. En ocasiones es muy fácil, pero en otras, el panorama no está del todo claro. A veces he conquistado y a veces he sido derrotado.

Vivimos en un mundo que constantemente presiona los límites y cuestiona todo aquello que representamos. Es más sencillo vivir por las emociones que vivir por convicción. Vivir por emociones y dejando que el ambiente y las circunstancias dicten nuestro camino es más simple, no más fácil. La emoción siempre cuestionará nuestra convicción y asaltará nuestro carácter, y lo hará casi todo el tiempo de manera sutil. Ya sabes, cosas como cuando el vehículo se avería dos veces en la misma semana. O el llevar a tus hijos al hospital por tercera vez en el mes mientras has determinado en tu corazón el creer las promesas que has leído. O … ya entiendes el punto, la vida.

La vida sucede y necesitamos ayuda. Las emociones no lo harán, la convicción y el carácter si. La convicción de que la palabra de Dios es verdadera y el carácter de ser obediente a lo que Él dice. Así es que cada vez que me confronto con mi propia humanidad, recuerdo las palabras de Jesús que dijo: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán. Así que sigo adelante y creo que todo lo que me rodea pasará, cambiará y terminará, pero sus palabras permanecerán. Y encuentro sosiego en que aún cuando no entienda todo lo que esté pasando a mi alrededor, su Palabra me guía y me da esperanza, de que no importa lo que mis ojos vean, las promesas y verdades escritas en el Buen Libro son más reales de lo que veo. Es una lucha para todos nosotros, pero puede hacerse. El que nos ha dado su palabra como un ancla, también dijo: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”. Y tener esta convicción de que aún cuando los problemas sí son reales, la victoria final es inevitable, es una convicción por la que estoy dispuesto a vivir. Y a través de este recorrido muchas cosas van a suceder, pero la más importante es que las convicciones se fortalecen y nuestro carácter se desarrolla. Al final, las emociones se marchitan y mueren, las convicciones y el carácter florecen y traen vida.

El recorrido tiene que ver con el proceso. Abraza tus convicciones, desarrolla tu carácter y no aceptes sustituciones.

“RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía”

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© Copyright Danny Maldonado, 2012
Las citas bíblicas son tomadas de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, derechos de autor © 1996, 2004, 2007 por Tyndale House Foundation. Usado con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., Carol Stream, Illinois 60188. Todos los derechos reservados.

Persiguiendo al viento y quedándote sin aliento


A todos nos ha sobrecogido en algún momento. Para algunos, es la historia de sus vidas. ¿Sabes a qué me refiero?, las casas, los vehículos, la posición, la influencia, el ser reconocido, la exposición, el número Klout (¡ese es uno nuevo para mí!), el impresionar mencionando a quién conoces, ya me entienden. Nunca termina ¿no? Estamos inmersos en promovernos a nosotros mismos porque tenemos un “mensaje” que dar. Hoy en día y con mayor frecuencia me encuentro cuestionando el por qué hago las cosas en mi propia vida. Quiero hacer todo con excelencia, quiero ser un modelo a seguir para mi familia y los que me rodean, pero estoy prestando más atención en el por qué hago lo que hago. Es posible que te puedas identificar. Cuando queremos algo podemos ser muy persuasivos (incluso cuando nos hablamos a nosotros mismos, ¡yo lo hago a menudo!), y racionalizamos lo que queremos. Al final de la conversación, tenemos a todos asintiendo con la cabeza en acuerdo con cada punto que hacemos. Cualquier cosa que apoye nuestra búsqueda de “lo que sea.” Hay una línea muy fina entre hacer las cosas bien y la autopromoción. Lo cuestiono cuando lo veo, incluso en mi propia vida.

Hay algo más grande que las cosas, las posiciones o la influencia. Nos encontramos persiguiendo toda clase de nuevas tendencias y maneras de hacer las cosas más eficientemente, y estoy de acuerdo que hay un lugar para eso en nuestras vidas. Pero en ocasiones, estamos tan ocupados que nos perdemos la más importante de todas, las relaciones. John C. Maxwell siempre dice: “Todo se eleva y se cae sobre el liderazgo” y eso es una verdad fundamental, pero yo diría: “Todo se eleva y se cae sobre relaciones significativas.” Observa cuidadosamente que dije, significativas. En nuestra cultura estamos tan obsesionados en el aumento de nuestros números de riqueza/influencia/en las redes sociales que ponemos poco o ningún énfasis en lo significativo de las las relaciones que creamos. Como un amigo me dijo una vez: “Tenemos la capacidad de generar un impulso grande, pero no podemos darle seguimiento.” A lo que él se refería, era a la capacidad de provocar algo, pero no ser capaz de sostenerlo a largo plazo. Tratamos de crear una tendencia o alinear nuestras vidas con las existentes, sólo para descubrir al final que no era sostenible, e incluso no valía la pena. Viento.

Miro mi propia vida y reflexiono. Puedo ser en ocasiones como el tren en la película “Unstoppable”, sin freno, ganando más velocidad con cada segundo que pasa y, entretanto, sufren las relaciones más importantes. Mi consejo es, baja la velocidad. Algo sorprendente está sucediendo delante de tus ojos y te lo estás perdiendo. Estás persiguiendo el viento y al final te quedarás sin aliento. Es posible que estés en las primeras etapas de una nueva empresa. Podría ser familia, la iglesia o un negocio. Sea cual sea el lugar en donde te encuentres en la vida ahora, disminuye la velocidad y disfruta el momento. Podrías darte cuenta incluso que en la situación en la que estás ahora mismo, está sucediendo algo significativo. Tu hijo o tu hija necesitan un abrazo, tu esposa quiere que sostengas su mano y le asegures que estás presente. Tu esposo quiere tu afirmación, tus amigos puede que necesiten una palmada en la espalda. Pero estás corriendo con rapidez y te estás quedando sin aliento.

Pregúntate a ti mismo:

  • ¿Cuándo es demasiado o cuánto va a ser suficiente?
  • ¿Estoy atrapado con el ajetreo de salir adelante?
  • ¿Me preocupo más por lo que los demás piensan de mí, que de lo que pienso de mi mismo?
  • ¿Tengo una sensación de desasosiego en mí? ¿Envidio en secreto lo que otros tienen?

Si tu respuesta es en la afirmativa a algunas de estas preguntas, puede que estés persiguiendo el viento. Podrías decir: “No, estás equivocado, esta es una oportunidad única en la vida, es una gran casa, o es un vehículo fantástico, o es una escuela maravillosa, o es una gran iglesia, esto ni siquiera hay que pensarlo.” No importa como lo llames, es sólo viento. Si tus relaciones no están floreciendo, estás persiguiendo el viento y acabarás muy solo.

Baja la velocidad e invierte en el aspecto más importante de tu vida, en relaciones significativas. El mejor maestro de todos también lo hizo cuando dijo … Considerad los lirios del campo…, nos muestra que incluso él se había detenido a contemplar las cosas más simples de la vida. Podría ser este el momento de dar un paseo con tu hijo, de tener esa conversación con tu hija, de darle una mano a tu padre, o sentarte y prestar oídos a tu madre. Es el momento de perdonar y olvidar. Es tiempo de amar y no reprochar. Creo que cuando lo hagas, todo lo demás brotará por sí mismo y lo disfrutarás más. Lo que será gracioso es que te darás cuenta de que lo que perseguías no era tan importante después de todo. Lo que realmente importaba y que floreció fueron las relaciones que nutriste y que te nutrieron. Todo se eleva y se cae sobre relaciones significativas.

“RESPIRA con expectación, VIVE con confianza y MUÉVETE con valentía”

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© Copyright DP, 2012

El terminar bien


¿Qué dirá tu historia al final? ¿Es tu historia digna de contar? Me hago estas preguntas con frecuencia. ¿Será por cómo me veo a mí mismo en la historia? ¿Tendré una vida “ordinaria”, y al leer sobre las demás extraordinarias, crea una angustia en mi pecho de no estar “ahí” o tener “eso” (sea lo que sea que eso signifique). Pienso mucho acerca del final. Pienso en cómo mis acciones hoy tendrán un impacto duradero, el recuerdo en las mentes y en los corazones de aquellos a quienes amo. ¿Mi vida refleja grandeza? Mis acciones, ¿exudan mis más altos y más nobles pensamientos? Espero que sí. De hecho, así oro. ¿Qué va a decir mi historia a los que se quedan? ¿Qué está diciendo mi historia ahora? Esto realmente me llega.

Recientemente asistí a un grupo para hombres llamado Siete, que se reunió durante siete semanas, a las siete de la mañana, los viernes. Exploramos las siete preguntas que resuenan en las mentes de la mayoría de los hombres. Excelentes conversaciones y aún mejor comunidad. El tema que realmente me llegó fue el de dejar un legado; el terminar bien. ¿Cómo voy a ser recordado? ¿Cómo serán impactados mi esposa, mi hijo y mi hija en los días, los meses y los años venideros? ¿Qué dirán mis nietos de mí? Más importante aún, ¿qué dice Dios acerca de mí?

Soy un fanático de las películas que se basan en historias reales. Me siento atraído por ellas cuando me identifico con aquellos a quienes le sucedió. Pero si eres como yo, lo que realmente mueve mi corazón son los finales. El más débil terminando en la cima, o el abatido cambiando su manera de vivir, o las historias de cómo la capacidad humana de recuperación, vence las situaciones más difíciles, los finales épicos. Tal vez me siento atraído por ellas, porque me pregunto si mi historia será recordada como lo ha sido para aquellos en la película, no por la fama o la fortuna, sino por la inspiración que puede aportar a las generaciones venideras. ¿Será mi historia la que inspire a alguien más para lograr lo imposible? Mi vida, ?cambiará el curso de la historia de alguien? ¿Podré hacer una diferencia para que el mundo la vea? Mi historia, ¿es épica? ¿Te has hecho estas preguntas, o soy sólo yo? Para algunos de nosotros, cuando nos fijamos en nuestra vida presente, reconocemos que según nuestros estándares, no estamos viviendo una historia épica. Y cuestionamos nuestra existencia, una y otra vez. Yo no sé las respuestas a muchas de las preguntas que me he hecho y sigo haciéndome, pero sé que serán contestadas a su debido tiempo.

Así que, hasta que esas respuestas lleguen he resuelto que cuando me enfrente a lo imposible, voy a seguir creyendo que todas las cosas son posibles. Cuando me sienta desanimado, voy a continuar inspirando y ser inspirado. Cuando me hablen con desprecio y me quieran denigrar, voy a seguir actuando y remontándome como águila aún cuando todos a mi alrededor no lo hagan. Cuando pase lo peor, voy a seguir esperando lo mejor. Cuando todo parezca estar perdido y como en un callejón sin salida, voy a seguir confiando en que Dios tiene un plan para mi vida y para aquellos que me ha confiado. Un plan mayor, grande, brillante, fuerte y más maravilloso de lo que pueda imaginar. Cuando me enfrente a personas de mente pequeña que quieran diluir mi existencia, voy a continuar soñando en grande porque servimos a un Dios inmensurable. Cuando me ofenda aquel que considero un amigo, voy a seguir creyendo en la amistad, porque es ella el rostro de la bondad en el mundo. Cuando no haya un camino claro, voy a seguir viviendo mi vida basado en las posibilidades, porque el vivir sólo de hechos hace caso omiso de la fe y la grandeza. Si los tiempos son escasos, voy a seguir dando, aún cuando todo sea quitado de mí. Si soy rechazado por el mundo, voy a seguir amando. Si me caigo, me sacudiré el polvo, limpiaré mis heridas y me levantaré cada vez. Cuando me enfrente a la injusticia, voy a seguir luchando por aquellos que no pueden luchar por sí mismos. Si me dejan en el olvido, voy a seguir recordando a aquellos en necesidad, aun cuando nadie me reconozca. Y al hacer todo esto, confío, espero y oro que pueda responder a muchas de mis preguntas y dilemas. Tal vez tú, deberías hacer lo mismo.

Anhelo el día en que me incline ante el Todopoderoso y deposite mi corona a sus pies y diga: “Señor, lo logré. Hubo momentos en que pensé que no lo lograría, pero lo hice”_ Y será ese día, ese glorioso día, que sabré que terminé bien.

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¿Planificar o no planificar?


Mientras hacía algunas diligencias, estaba escuchando una emisora ​​de radio de carácter religioso. No era muy atractivo o interesante, pero sólo por curiosidad continué escuchando para tener una idea de cuál era el punto en el mensaje, tal vez algo bueno podría salir del mismo. También escuché desde la perspectiva de alguien que no tiene conocimiento de las Escrituras. Después de diez minutos dejé de escucharlo porque su mensaje, y no es mi intención ser irrespetuoso, estaba lleno de “lenguaje cristiano,” y no tenía un punto en lo absoluto. Quiero decir, sé que tenía buenas intenciones, pero no había ningún mensaje. Una persona que estuviera escuchando por primera vez tratando de obtener algún conocimiento de quién es Jesús, habría terminado más confundida. Pero el punto que más me llamó la atención fue la falta de estructura y, por lo tanto, la falta de planificación del presentador. Fue así de evidente.

Mientras seguía conduciendo, me pregunté: Si nosotros, como discípulos y seguidores de Jesús, ¿deberíamos hacer planes o simplemente confiar en nuestros instintos espirituales? Yo estaba pensando en el ejemplo que acababa de experimentar. El presentador estaba definitivamente tratando de usar su conocimiento intelectual, pero no había patrón definido de lo que estaba presentando. Los ejemplos en la Biblia comenzaron a venir a mí. Todos y cada uno expresan a un Dios que es un maestro planificador. Planificar es su especialidad; el planificar no sólo es necesario pero requerido. Yo iría más allá y afirmaría que es una exigencia. Albert Einstein lo dijo muy bien: “Estoy convencido de que Él (Dios) no juega a los dados.” En otras palabras, él no deja nada a la casualidad o al azar. Es un maestro planificador. Y puedes verlo en todo lo creado.

Algunos piensan que el planificar es mostrar falta de fe. Yo diría que el planificar es mostrar tu fe en acción. Depender de tus planes solamente es otro asunto completamente. El primero es un acto de completa confianza en Dios y el segundo es una completa confianza en ti mismo. El no planificar le dice al mundo, “todo es aleatorio, no hay lógica ni propósito en lo que hago”, y me atrevo a decir que es un elogio a la mediocridad. Planificar es caminar en la naturaleza que el mismo Dios nos creó, porque fuimos creados a su imagen.

La creatividad y los dones que nos han sido dados a ti y a mí no deben tomarse a la ligera. Sería muy fácil dejar que las cosas sucedan, pero eso sería una pérdida de tiempo y talento. Pero si reconocemos que Dios nos ha creado para la excelencia, debemos ser ejemplo para que el mundo vea; en nuestras finanzas, nuestros estudios, nuestro trabajo y nuestro hogar. Debemos ser reconocidos como los que planifican con anticipación y confían en un maestro planificador que muestra su amor y misericordia. Desde el momento que su creación preciosa cayó, planificó su redención a través del sacrificio de su hijo Jesús. ¡Qué gran plan!

¿Planificar o no planificar? Esa no es la pregunta. ¿Por qué no planificarías? Sería una mejor.

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¿Cuál es la intención?


¡Tengan cuidado! No hagan sus buenas acciones en público para que los demás los admiren, porque perderán la recompensa de su Padre, que está en el cielo. – Mateo 6:1
¿Has visto a figuras públicas hacer obras de caridad y acciones para ser vistos? Esta es una generalización amplia y sé que no describe a todo el mundo, pero vemos que los políticos, celebridades, ejecutivos y sí, incluso miembros del clero, aparecer delante de las cámaras o de sesiones fotográficas que apoyan una causa, sólo para ser vistos. Nos mueve a admirarlos, no por el bien que están haciendo, sino porque a veces no podemos conciliar el ver a alguien de su posición, haciendo algo “tan honorable”. Simplemente no nos hace clic de alguna manera, y sin embargo nos atrae.

La verdad es que está sucediendo algo más profundo en nosotros. A menudo queremos ser admirados como a los que estamos mirando, lo son. Nos gusta la atención, la adulación y la admiración. Queremos convertirnos en un modelo a seguir, pero ¿para qué? Cuando leí lo que dijo Jesús en Mateo 6:01, me hizo que me examinara. Soy culpable de hacer muchas veces exactamente lo que Jesús está diciendo que no se debe hacer. ¿Cuáles eran mis intenciones? ¿Realmente quiero hacer el bien, porque quiero adorar al Señor con mi vida o silenciosamente porque quiero la adoración de la gente? ¿Has estado allí? Ha tratado de utilizar tu plataforma, posición o influencia para promover tu causa y no la de AQUEL que te dio la posición que tienes?

Toma mucho pensamiento profundo y mucha introspección para darse cuenta de que nuestras acciones que parecen bien intencionadas, a veces no nacieron de las intenciones más puras. Y es obvio que muchos de nosotros no tenemos la plataforma pública que los demás tienen y que podríamos desestimar esto diciendo: “Bueno, yo sólo soy una persona sencilla, eso no me describe”. Pero en la realidad lo hace, y lo sabemos. Podemos hacer cosas que nadie sabe y todas buenas obras, pero en secreto esperamos la admiración de los que se benefician de nuestras acciones o nuestras palabras. Cosas como, ¿Por qué perdonaste? ¿Para ser políticamente correctos, o para reparar realmente una relación? Revisa tus mensajes en las redes sociales. ¿Qué están diciendo? ¿Por qué las estás diciendo? ¿Son realmente una expresión de un corazón agradecido, o un intento de promover tu propia agenda de negocios, o estatus? ¿Son una falsa postura de tus verdaderas intenciones? Sé que estas son palabras fuertes, pero son necesarias.

La razón que Jesús lo mencionó fue porque él lo vio. Sabía demasiado bien que somos tan impacientes y deseamos la gratificación inmediata por lo que nos escondemos detrás de las acciones que consideramos lo van a acelerar. Cuando abrimos la puerta a la adulación o de servir nuestros propios intereses, se abre la puerta a una habitación vacía. Una habitación que llenará nuestro ego pero vaciará nuestro corazón. El escritor de Proverbios lo expresó muy bien: “Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque éste determina el rumbo de tu vida,” Y guardar nuestros corazones de las intenciones de servirnos a nosotros mismos, sin duda será recompensado en su debido tiempo. Se trata de una cuestión de confianza.

Yo quiero las bendiciones de Dios en la vida de las personas que amo y en la mía también. Las recompensas de los hombres pueden y se disipan fácilmente. Así que Oro para que mis intenciones sean puras y que pueda ser hallado digno de su bondad y misericordia en mi vida. Pido que pueda guardar mi corazón y oro que tu oración sea la misma. Porque la vida es un destello, y es demasiado preciosa para ser gastada en la habitación vacía de intenciones falsas. No tengas miedo de preguntarte a ti mismo la próxima vez, ¿Cuál es la intención? Cuida tu corazón, haz que tu vida cuente. No será siempre fácil, pero verás cómo la puerta de una vida inmensa se ​​abrirá ante ti.

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¡Que viaje!


Un día como hoy decidimos poner en acción nuestra fe, darle piernas a nuestros sueños. Infundimos vida a lo que había nacido dentro de nuestros corazones. Hace exactamente un año nos embarcamos en esta nueva aventura de una relocalización completa. Parece como si hubiera sucedido ayer y, sin embargo, ha pasado un año. Recuerdo cómo me sentía. Un nuevo hogar, una nueva iglesia, un todo nuevo. La adrenalina era el combustible que me hacía seguir adelante cada día, o eso pensaba yo. Ha sido un año en el que todo estaba en juego. Un año en el que cada aliento que tomamos se tomó con expectación profunda. La expectativa de que el próximo momento sería inmenso, mejor y más grande. Este ha sido un año donde nuestra confianza en Aquel que nos llamó a ser de Él, ha crecido de manera inimaginable en nuestras mentes naturales. Ha sido un año en el que nuestras acciones han tenido la audacia, saliendo de nuestras zonas de comodidad como nunca habíamos pensado.

Todo comenzó con una promesa y un sentido de urgencia. Una promesa de mejores posibilidades para los que más amamos, nuestro hijo y nuestra hija. Todo comenzó hace cinco años, cuando Alex tenía nueve años y Amy tenía ocho años. Entendimos que, incluso, cuando hayamos tenido éxito en nuestra vida profesional, nuestro verdadero éxito lo disfrutamos cuando lo vemos en nuestro hogar. Para nosotros, el éxito es una vida llena de la gracia y la misericordia de Dios. Una vida que irradia su bondad y que profundiza en su sabiduría. Un sentido de urgencia que el tiempo es valioso y que con nuestros hijos no se juega.

El tiempo y el espacio no es suficiente para escribir todo lo que ha sucedido este año. Aun cuando casi pierdo la vida en el proceso, puedo decir sin duda que Él ha estado con nosotros en cada paso. No hemos caminado solos. ¿Ha valido la pena? Ya lo creo. Él ha sido fiel, aun cuando nosotros no lo hemos sido. Matt Redman escribió una canción llamada “Never Once “, que escuché cuando nos mudamos. Describe cómo me sentía y cómo me siento hoy, no por lo que ha sucedido este año, sino porque es un recordatorio de que en cada paso que hemos tomado, aun cuando algunos de esos pasos nos hayan llevado a lugares oscuros, Él ha estado allí siempre. Lo mismo es cierto para ti hoy.

Así que, si crees que estás solo, piensa de nuevo. Él ha estado allí en cada paso, aun cuando estés pasando por la crisis e la incertidumbre. No tengas miedo, sólo toma el siguiente paso, él está allí contigo.

En cuanto a mí, al mirar hacia atrás, no cambiaría nada. Dios es fiel. Ha sido un gran año, y es sólo el principio, lo único que puedo decir es: “¡Qué clase de viaje!”


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